“Os juro que esto es verdad”. La mayoría de historias que comienzan así suelen estar exageradas, sacadas de contexto o directamente son pura mentira. Por eso, y aunque quiero hacer hincapié en que lo que voy a contar es verdad, no la diré. Un amigo, al que llamare "Cuadraditos", ya que no desea que su verdadero nombre salga a la luz, defiende que el Itxaso, un bar situado en la conocida calle Fermín Calbetón, es el mejor sitio de la parte vieja para enamorarse (debo recalcar que este tipo, según me cuentan, es muy propenso a enamorarse y no le suele importar el lugar). Me sorprendió mucho que dijese “el mejor sitio" para enamorarse y no donde más gente lo hace, donde es más fácil, etc. Sinceramente, no entendí esa frase. No la entendí hasta que pasé unas horas dentro de ese bar en nochebuena. El Itxaso es como el mundo al revés. No me refiero a que te paguen por tomar copas, nada más lejos, me refiero al respeto mutuo que existe entre hombres y mujeres. Es un sitio donde todos pasamos a ser iguales. "Cuadraditos" afirma que es el único bar en toda la parte vieja donde no elijes a una chica necesariamente del grupo de las que ya te han elegido. No, no existe esa primera discriminación. Todos tienen su chance. Otra cosa que llamó mucho mi atención de este paradisíaco lugar es que, si le gustas a una chica, no vas a tener que probar suerte y hablar con todas las presentes para enterarte, no, con total naturalidad ella aparecerá y, con una ronda de sutiles indirectas, te lo hará saber. En el Itxaso no está establecido que el hombre tenga que dar el primer paso. "Cuadraditos" también afirma (sí, afirma demasiadas cosas) que no necesitas más que unas horas en este bar para sentirte más vivo y valorado que en toda una vida de conversaciones banales por lo viejo, donde las chicas con las que hablas parecen estar recordándote cada segundo el favor que te están haciendo por dejar que las molestes. Al salir del bar le pregunte a "Cuadraditos" que si con la frase “el mejor sitio para enamorarse” se refería a la calidad de las personas. Me contestó que cada persona es diferente, que cada uno saca sus propias conclusiones pero que todos tenemos algo en común: todos volvemos al Itxaso.
Posdata: Me siento como un arco iris.
Posdata: Me siento como un arco iris.