4- ¿AJEDREZ O DAMAS?

Se podría decir que el Arkaitzpe es un sitio casi perfecto. Solo le falta una barra americana y camareras en vez de camareros. Es como dos bares en uno. Está el piso de arriba; con bastante luz, música (no entrare a juzgar el tipo de música) a un nivel de decibelios no muy altos, y una cristalera que ayuda a chequear qué ocurre fuera y quién anda por ahí. Y está el piso de abajo; supuesto "coto de caza", oscuridad, calor y un volumen de música que, sin llegar a ser excesivo, que es lo que mola, está medianamente bien. El problema con este bar es lo que representa. Representa única y exclusivamente la diversión, el entretenimiento y el más puro hedonismo. Siendo un bar donde su hora punta suele ser de 1.30am a 3.00am, está completamente condenado. Perdón, estamos completamente condenados. Hay que añadir que la edad media estará en unos 20 años. Es el bar de la euforia, del "todo vale". A lo que voy. Tengo un amigo, al que llamamos Karpov, que clasifica los bares de esta forma: para jugar a las damas o al ajedrez. El Arkaitzpe es un claro ejemplo de bar para jugar a damas. A este colega, según me cuenta, y seguramente exagere, le ha ocurrido unas cien veces el "darse el lote" tranquilamente con alguna mujer (de dudosa reputación, al igual que él) en el susodicho lugar y luego volverse a casa totalmente solo. Parece ser algo normal en este sitio. Algo que un romántico como él nunca podrá llegar a entender. Él proclama que solo liarse con una tía y no volver a verla es como encontrarse una moneda de 1 euro, te hace ilusión, sí, pero, en el fondo, no te sirve para nada. Yo le digo que tiene que entender que es solo un bar de paso, de pillar el punto, a nadie, excepto a cualquier tío, le gustaría acabar su noche ahí. Bataplan y Rotonda esperan con los brazos abiertos. Resumiendo, como en el amor y en la guerra, en el Arkaizpe también vale todo. Solo hay que tener claro a qué se juega y un corazón a todo riesgo, si es posible. Mi amigo lo tiene claro, no es un sitio para jugar al ajedrez, nunca verás una reina (ni, evidentemente, un rey) por ahí. Y si te lanzan una flecha será mejor que la esquives. 

Posdata: Aprende a enrocar.