23- PERRASMUS

El programa ‘Erasmus’ viene a ser un intercambio de alumnos por diferentes universidades europeas (ahora ya no es necesariamente por Europa). Si, pero también viene a ser que rompes con tu pareja, y no la vuelves a recuperar. Le esta pasando a mucha gente y es bastante gracioso. Tengo un colega que llevaba muchos años saliendo con una chica. Era una relación aparentemente perfecta: quedaban 3-4 días por semana, cenaban juntos los sábados por la noche, salían juntos de fiesta, conocían a los padres, sus facturas de teléfono asustaban y ni siquiera se ponían los cuernos. Pero un trágico día a ella le dieron un ‘Erasmus’ para irse a Polonia seis meses. Lo hablaron y, conociendo los antecedentes en otras parejas, decidieron que lo mejor era terminar. Lo decidieron en base a la imposibilidad de mantener no una relación a distancia, sino una relación a distancia con uno de ellos de ‘Erasmus’. Cuando me lo contaron no entendí absolutamente nada. Me sorprendió mucho que ambos decidiesen terminar con una relación de tantos años y que en la que los dos, supongo, había depositado mucha ilusión. Estuve perplejo hasta que cierta gente me comentó de que va el rollo en los ‘Erasmus’. Resulta que la gente aprovecha los ‘Erasmus’ para experimentar, y no solo con las drogas. Aprovechan que están fuera de casa para hacer cosas que nunca habían hecho, y que ni se imaginaban haciendo. Beber entre semana, pagar por sexo, engancharse a la codeína, apostar compulsivamente, quemar vagabundos, etc. Es algo que me parece gravísimo. Gravísimo que tengan que irse fuera para hacer todo eso. A esta pareja en cuestión la broma les costo una relación de 6 años. Lo interesante de la historia es que la chica volvió, volvió a su ciudad, volvió a sus hábitos, a su vida sana, pero no volvió con su novio, mi amigo. La duda me consumía, así que decidí llamarle un día para preguntarle, ya que había vuelto a su vida de antes, por que no volvía también con su novio de antes. Me dijo que la práctica de tanto vicio por Polonia le hizo abrirle los ojos. Y que, pese a que echaba mucho de menos el vodka de por las mañanas, la rayita del mediodía y la pipa de crack antes de irse a la cama, lo que más añoraba eran aquellas bacanales en su piso, que, en vez de una vivienda, a veces parecía el set de rodaje de una película porno. Me dijo que no era buen plan eso de mantener todos sus vicios, así que eligió mantener el menos nocivo de todos, el del sexo. Bien pensado.

Post Data: A las cosas por su nombre.