Como toda buena amistad, el pintxo-pote es también un arma de doble filo. He visto el terror reflejado en los ojos de mucha gente al ser preguntados si esa semana se iban a dejar caer por Easo (el pintxo-pote que más mola, según estadísticas). Fui recolectando respuestas y esta es la que más me sorprendió: “¿Al pintxo-pote? Calla, calla, que he ido tres veces y antes de darte cuenta ya estás a cubatas". Ese es el problema. El pintxo-pote es un homenaje al descontrol. Conozco casos de gente que se pasaron por ahí un jueves y volvieron a casa el domingo por la noche, con 2500 euros menos en su cuenta y con sangre de una menor en su ropa. Y hasta ahora todo ha ido de mal en peor, la gente es cada vez más adicta a los jueves, los viernes nadie rinde en el trabajo (o en sus estudios) y se ha empezado delinquir por unos pocos euros, lo necesario para disfrutar de ese plan. No creo que nos estemos haciendo las preguntas adecuadas para solucionar este problema. Una debería ser esta: ¿Cómo conseguir que el pintxo-pote saque lo mejor de ti y no lo peor? Se ha demostrado que un ser humano a un ritmo de una birra (o vino) cada 8-9 minutos no es dueño de sus actos en una media hora. Es más, su empeño en contradecir a su conciencia es alarmante. Se convierte en un borracho agresivo que necesita ir a más, beber más. No sabemos cuáles son las causas de esta adicción al pintxo-pote, aunque está bastante claro que no son los pintxos, ya que no llegan ni a ser simbólicos, son directamente una broma de muy mal gusto. Son tan malos que la gente ni los pide, y beber con el estómago vacío ayuda a la borrachera. Y por supuesto olvidaros de ligar o de hacer amigos, no conozco ni una sola persona que lo haya hecho. El tiempo juega en tu contra, y minuto que no estés o bien bebiendo, o bien pidiéndote otra, es un minuto perdido. Yo, gracias a una terapia que le costó la vida a un familiar, puedo decir que por fin estoy limpio, que no necesito el pintxo-pote. Fue una época muy oscura que espero no repetir jamás. Mis amigos, pese a ser testigos directos de mi drama, siguen yendo cada jueves. Si con este articulo consigo que al menos una persona deje este hábito tan nocivo, habrá merecido la pena.
Posdata: Amo el sarcasmo... y el pintxo-pote.
Posdata: Amo el sarcasmo... y el pintxo-pote.